
Foto: Buenos Aires Ciudad
El Gobierno de Javier Milei oficializó el jueves 20 de febrero la conversión del Banco Nación en Sociedad Anónima (SA) mediante el decreto 116/2025, tras el fallido intento de privatización incluido inicialmente en la Ley Bases. Aunque la entidad seguirá siendo pública, el cambio de figura jurídica elimina ciertas restricciones que tenía como Sociedad del Estado, permitiéndole acceder a nuevas fuentes de financiamiento.
Según el decreto, el régimen anterior limitaba la capacidad del Banco Nación para competir en igualdad de condiciones con otras entidades financieras. De acuerdo con el texto oficial, la transformación permitirá al banco "desarrollar estrategias comerciales más dinámicas y eficientes", optimizar la asignación de recursos y fortalecer su posición en el mercado.
Desde el Gobierno sostienen que esta medida facilitará una gestión más profesionalizada, alineada con estándares internacionales de transparencia y control. En redes sociales, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, explicó que el nuevo estatuto elimina privilegios históricos, como la obligatoriedad de que los depósitos judiciales se realicen en esta institución, lo que consideró un avance hacia una mayor transparencia.
Mayor flexibilidad y potencial apertura al mercado
Especialistas del sector financiero señalaron que la nueva estructura brinda mayor flexibilidad al Banco Nación. Miguel Ángel Arrigoni, presidente de First Capital Group, afirmó que el cambio permitirá al banco asociarse con entidades extranjeras y recibir capital de bancos de fomento internacionales. "Es una estructura mucho más ágil. Desde ese punto de vista, yo creo que es buena noticia", expresó.
Aunque desde el Gobierno no se confirmó una salida inmediata al mercado bursátil, la conversión en SA abre la posibilidad de que el Banco Nación siga el modelo de otras instituciones estatales que cotizan en bolsa, como el Banco do Brasil o YPF. Guillermo Francos, jefe de Gabinete, recordó el caso brasileño y sostuvo que una apertura al mercado podría fortalecer al banco y mejorar su control y transparencia. "Si un banco público en Brasil, bajo la presidencia de Lula, se convirtió en una empresa que cotiza en bolsa y que incluyó capital privado, ¿por qué no hacerlo nosotros acá?", planteó.
Sin embargo, algunos expertos advierten sobre los riesgos de una eventual privatización total o parcial. Arrigoni subrayó que el Banco Nación es clave para el sistema financiero argentino y cumple un rol fundamental en el financiamiento de pymes y el sector agropecuario. "Hay que tener mucho cuidado con el tema de la privatización. Hay determinados elementos que están en manos del Estado y pueden estar en manos privadas, pero hay otros que no", advirtió.
Eficiencia y transparencia como ejes del cambio
Por su parte, el actual presidente del Banco Nación, Daniel Tillard, defendió la decisión al considerar que la conversión en SA es esencial para mejorar la eficiencia y la transparencia. "Un comienzo será reemplazar la sindicatura unipersonal actual a favor de una sindicatura colegiada de tres miembros como en todas las sociedades", indicó.
Mientras tanto, el exdirector de la entidad, Carlos Melconian, valoró la modernización de la gestión y destacó la importancia de contar con "la flexibilidad de la gestión, la administración profesional, la transparencia, la eficiencia, el capital, el control, la auditoría, la rentabilidad y el fondeo". Además, consideró que un modelo mixto, con participación estatal y privada, podría ser positivo si se maneja de forma responsable.
En tanto, desde el propio Banco Nación señalaron que la conversión es un paso necesario para ampliar los préstamos a pymes y familias. No obstante, la apertura de capital requiere aun la aprobación del Congreso.
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